Autoridades migratorias de Estados Unidos reportaron este martes que un menor de 8 años de origen guatemalteco, identificado como Felipe Gómez Alonzo, murió esta madrugada, mientras se encontraba detenido en Nuevo México, después de haber sido dos veces recluido en un centro hospitalario.

Felipe Gómez Alonzo era oriundo de Nentón, Huehuentenango, a más de 360 kilómetros de la capital, y el plan de su padre, Agustín, 47, era llegar hasta la ciudad de Johnson City, Tennessee, según informó a la cadena Fox Óscar Padilla, cónsul guatemalteco en Phoenix.

La pareja había ingresado a El Paso, Texas, el 18 de diciembre y el 23 fue trasladada por la Patrulla Fronteriza a la estación migratoria de Alamogordo, Nuevo México.

Según la información oficial de la Patrulla Fronteriza, el deceso ocurrió después de que el menor fue recluido dos veces en un centro hospitalario.

El Centro de Protección de Fronteras dijo que el niño mostró “signos de enfermedad potencial” desde el lunes y fue llevado con su padre a un hospital en Alamogordo, Nuevo México.

Los médicos le diagnosticaron resfriado y fiebre. Le dieron medicamentos y lo pusieron en libertad el lunes por la tarde. Sin embargo, el menor habría regresado al hospital de nuevo en la noche, en donde después de ser internado murió apenas unas horas después.

Centro hospitalario Gerald Champion, en Alamogordo, Nuevo México, donde Felipe Alonzo fue atendido. (Foto Prensa Libre: AFP)

El niño fue retenido por 90 minutos adicionales para observación y luego salió del hospital a media tarde el 24 de diciembre con recetas de amoxicilina e ibuprofeno.

Pero la noche del 24 de diciembre, el niño presentó náuseas y vómitos y fue trasladado de nuevo al Centro Médico Regional Gerald Champion para su evaluación y tratamiento.

El niño falleció poco después de la medianoche ya del 25 de diciembre. Se desconoce la causa oficial de la muerte del niño.

Se ha notificado a la Oficina del Inspector General del Departamento de Seguridad Nacional. El gobierno de Guatemala ha sido notificado y actualmente está involucrando al padre y a cualquier miembro de la familia en Guatemala.

La Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza -en inglés CBP- también ha realizado las notificaciones apropiadas del caso de conformidad con los procedimientos provisionales de la CBP sobre la notificación de una muerte bajo custodia.

Según la información, “la Patrulla Fronteriza dará a conocer más detalles según estén disponibles y sean apropiados, y garantizará una revisión independiente y exhaustiva de las circunstancias”.

Pedirán investigación

A través de un comunicado oficial, la Cancillería guatemalteca afirmó que “solicitará una investigación clara y resguardo del debido proceso sobre este caso” a las autoridades de EE. UU. Según la información, también se solicitó los informe médicos que se efectúen, para esclarecer la causa de la muerte del niño.

“La canciller Sandra Jovel ha instruido atender este caso con la mayor diligencia posible, así mismo indicó que el Gobierno de Guatemala dará toda la asistencia y protección consular necesaria al padre, así como se hará cargo del proceso de la repatriación de los restos del menor hacia Guatemala”, se indica.

Además, el consul guatemalteco en Phoenix sigue el caso y espera entrevistar al padre de la víctima “para conocer su versión de los hechos”.

El caso de Jakelin Caal

A principios de mes, una niña de siete años, también guatemalteca falleció bajo custodia de las autoridades migratorias de EE.UU. supuestamente por deshidratación y tras haber cruzado ilegalmente la frontera a través de una zona desértica del estado de Nuevo México.

Alrededor de ocho horas después de ser detenida, la niña comenzó a sentir mareos. El informe de la policía, citado por el diario The Washington Post, dice que la emergencia sucedió a las 6:25 de la mañana. Según un comunicado del cuerpo, la menor no había comido ni bebido agua durante varios días. Cuando llegaron los servicios de emergencia, tenía una fiebre de 40.9 grados.

El artículo relata que la niña debió ser trasladada a un centro médico de El Paso, Texas, donde horas más tarde falleció debido a un paro cardíaco.

“Los agentes de la Patrulla Fronteriza tomaron todas las medidas posibles para salvar la vida de la niña en las circunstancias más difíciles. Como padres y madres, hermanos y hermanas, nos solidarizamos con la muerte de cualquier niño”, dijo un portavoz de la policía de fronteras al diario.

El cuerpo de la menor ya fue repatriado y será inhumado esté martes en San Antonio Secortez, Raxruhá, Alta Verapaz.