“Europa no tiene un plan B”, afirmó recientemente el presidente francés, Emmanuel Macron, en Washington cuando intentó salvar el acuerdo nuclear con Irán. Sin embargo, es bien sabido que en la política no se habla abiertamente sobre planes B, incluso cuando se tiene uno. Es comprensible que políticos y diplomáticos no quieran hablar públicamente sobre las posibles opciones para rescatar el “Plan de Acción Conjunto y Completo”, mejor conocido como acuerdo nuclear con Irán. Pero esa restricción no aplica a científicos y expertos.

Ellie Geranmayeh, del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores, insiste desde hace más de un año que Europa, China, Rusia y obviamente Irán podrían conjuntamente salvar el acuerdo nuclear, incluso ahora que EE.UU. lo abandona. Sin embargo, Geranmayeh admite en entrevista con DW que será mucho más difícil implementar el acuerdo sin EE.UU.: “Se necesita mucha voluntad política y mucha creatividad”.

Elemento clave: las exportaciones de petróleo

El acuerdo con Irán consta de 159 páginas llenas de detalles técnicos. Pero la idea básica es simple: Irán limita su programa nuclear, permite un amplio control y, a cambio, se libera de la mayoría de las sanciones relacionadas con la energía nuclear. El experto Geranmayeh está convencido de que para que Irán continúe apegándose a los elementos centrales del acuerdo, Teherán debe seguir teniendo incentivos económicos. Y el incentivo más importante es la posibilidad de poder seguir exportando petróleo y energía a Europa. Si esas exportaciones se bloquean a causa de las sanciones secundarias de EE.UU., eso podría tener un fuerte impacto sobre la economía iraní, dice Geranmayeh.

Las sanciones secundarias no penalizan a empresas estadounidenses o iraníes directamente, sino a empresas de otros países, como la UE. Este martes (08.05.2018) Donald Trump decidió restablecer las sanciones, esto afectará las exportaciones iraníes de petróleo y energía, su pago, y la devolución de fondos a través de cuentas extranjeras de Teherán. Entre 2012 y 2015 los iraníes aprendieron lo dolorosas que pueden ser esas sanciones. Entonces, las exportaciones de petróleo se redujeron a la mitad. No se pudo acceder a más de 120 mil millones en bancos extranjeros. Mientras tanto, hoy las exportaciones ya casi alcanzaron el nivel previo a las sanciones.

Coordinar iniciativas europeas

Neysan Rafato, de la organización no gubernamental “International Crisis Group”, tiene sugerencias sobre cómo eludir o al menos mitigar nuevas sanciones secundarias. El experto propone “sistematizar y agrupar iniciativas europeas para permitir que las instituciones financieras estatales puedan financiar negocios iraníes”, ya sea a través de la coordinación entre diferente gobiernos o a nivel de la UE.

Además, los signatarios europeos deberían declarar claramente su compromiso con las obligaciones del acuerdo nuclear iraní. Esta combinación de una declaración pública y de medidas económicas concretas podría ser la señal hacia Teherán de que el restablecimiento de las sanciones por parte de EE.UU. no significa necesariamente el fin del acuerdo en su totalidad.

La asimetría del poder

El investigador Sascha Lohmann, de la Universidad de Harvard, se muestra más escéptico respecto a esas propuestas. “Dada la asimetría de poder en la relación económica entre las empresas estadounidenses y las europeas parece algo difícil poder ofrecer algo sustancial a Irán. A los grandes bancos no se les puede obligar a hacer negocios con Irán si a la vez tienen que temer sanciones por parte de Estados Unidos”. Sobre todo porque varios bancos europeos ya tuvieron que pagar multas dolorosas en el pasado por no haber respetado las sanciones.

Según Lohmann, los europeos cometieron el error de haber apoyado las sanciones secundarias en el pasado, y por tanto las legitimaron. La conclusión de Lohmann es pesimista: “Europa no tiene el control sobre sus propias empresas. El control no lo tiene Bruselas, sino Washington”.

Autor: Matthias von Hein (GG/VT)